charlotte solnicki sometimes

Es alto... rubio... buen mozo: cruzandolo en el umbral de cierta hermosa casa en la calle armenia qué más le queda a girlontape, llegando con su regalo bajo el brazo, sino expresar dudas acerca de la locación preguntandole Es acá el cumpleaños de mon cher ami?

Corte a unas horas después: hace rato el caballero de melena dorada soltó que está casadoconhijos; sin embargo, sigue firme junto a
girlontape.

Yo te acompaño a casa stef, me comenta en algún momento y no es una oferta sino la afirmación de un hecho.

Traidor, le contesto viendo lamujerlosneneselabandonoimplicito; sin embargo, no pienso objetar.

Y así, obnubilada one more time por el atávico llamado de la jungla, fue que
nuestra heroina olvidó su campera charlotte solnicki adorée -acá, inmortalada por webcam- en la terraza de arriba.

Recontramaldita heterosexualidad!!! No paras de restarme lo que más valoro constató girlontape tristemente, no por primera vez. Y eso que defendí el honor de la familia invisible a pesar de la tentación... por que let's face it: beso de adultero, adulterado es.

9 comments:

EdC said...

No podes sewguir perdiendo la ropa así!

EdC (ropero)

girlontape said...

jajajaj EdC

Diego said...

Los hombres tenemos más propención a los besos que a las camperas; a pesar de que nunca nos las olvidamos, como sí con las familias.

Saludos, Steff.

girlontape said...

ja! esa no la sabía! debe ser el famoso yin/yang en acción... saludos, diego!

Rob K said...

Que los besos adúlteros vengan adulterados es una idea interesante. ¿Se recomienda aumentar la dosis?

Marie said...

ah no, lo de Diego me abrió los ojos, gracias
yo también perdí camperitas que las extraño mucho más que a ciertos amantes

girlontape said...

a mi tmb me abrió los ojos Marie! hacen falta más espía detrás de las lineas enemigas...

Rob: que cada cual eliga su veneno... el mio pasa por otros kinds of kisses

cecilit said...

Mas vale camperita en mano que....

girlontape said...

exactly Cecilit... en realidad i blame the champagne cuanto el marido errante... y el sake que nos obligó a tomar el cumpleañero, ni hablar...