sole me da sorpresas

ciertos bares

Uno que ya fue es el Siberia. Para encontrarlo había que bajar las escaleras del subte 1, 9 en la calle 51 en Manhattan y golpear una de esas puertas de metal gris toda rayada de graffiti ilegibles con una ventanita de vidrio espeso y opaco que aparentemente no han sido abiertas en varias décadas. Adentro había un antro oscuro, con un chico de negro y ojos muy pintados atrás de la barra sirviendo tragos letales y baratísimos en vasos de plástico. Sillones de vinilo podrido en los rincones, una máquina de pinball centenaria, un jukebox con todo el mejor punk, rock, y rap y una fauna que era de todo un poco completaban el decorado. En ese bar después del recital de PJ Harvey tuve un repentino, espontáneo y mágico menaje à trois con dos amigos muy queridos y largamente codiciados. Luego el Siberia cerró para abrirse a unas cuadras en versión más grande y sofisticada, perdiendo por supuesto el glamour tan perdidamente trash del original.

6 comments:

Ri said...

En un principio pense no comentar, inundado de cierto reparo apabullado, pero cuando me halle leyendo entrada tras entrada me parecio necesario decir lo mucho que me agrado esto. Entre discotecas, tacos altos y la procesion de hombres me parecia ver a Carrie Bradsaw. Pero, claro, el texto era mucho mas feral que el de la serie: logró ocultar el zapping del blogger y me mantubo atado a una misma pagina por mas de una hora.

stefania f. said...

divino RI!!!!!!!! thank you

Soledad said...

tal vez en el abrazo de dos mujeres siempre halla escondido o no tanto el willing...o anhelo de sorpresas. thankyoudarling. (vamos a ver a gaby? venis el jueves?)

stefania f. said...

claro que voy babe
kisskiss

srta.pola said...

che stef, conociste Tunnel? patrick bateman solía ir.

stefania f. said...

Tunnel fue -ahem- our 2nd home for quite a while
as was Palladium

god...the list is endless